
En la oscuridad de la noche, aparece un claro de luna decorando el pantano de egoísmo y abulia, entregándole una belleza esquiva a la maldad, la que a su vez, secretamente añora poseerle, para encadenarle como si fuese de su propiedad. Curiosamente, los habitantes del pantano, sólo habían escuchado hablar de la luna, jamás le habían visto. Al parecer, era la primera vez, que se posicionaba en aquel lugar, desde hace eones de años. Su presencia era para extasiarse. Pura luz, emanaba armonía, tranquilidad. Estos seres pantanales, hipnotizados por el espectáculo, no eran capaces de quitar su vista del firmamento. Se sienten envueltos, traspasados y asustados a la vez. jamás habían visto algo siquiera parecido.
En un repentino movimiento, esta esfera de luz, desciende al pantano con fuerza, energía y grandeza...su luminosidad se expandía cada vez más como un pequeño sol. Era su primera visita al planeta. se podía sentir en el lugar, su bondad, su fragilidad, su dulzura.
De pronto, al tomar contacto con el agua, esta luz se disuelve transformándose en un manto de hojas verdes, que sirve de abrigo, cuna, padre y madre para el ser que contenía en su interior.
Ella, al abrir sus ojos, reconoce el momento de su nacimiento, derrama la primera y última lágrima de esta existencia, la que al caer al pantano, le otorga vida, limpieza, plenitud. Ella conoce su nombre, conoce su orígen. Sabe quien es. Sin embargo, desconoce en ese momento, qué hace allí. Porqué fue enviada o en realidad, porqué tomo la desición de llegar allí. En su lugar de orígen, todo es distinto. Todo es amor, todo es honestidad, todo es entrega, todo es alegría, todo es alabanza a la vida.
Chrystal, observa todo su alrededor y poco a poco inclina su cabeza al firmamento... sumida en sus pensamientos...no entiende...no entiende..., sin embargo, a pesar de su angustia, logra admirar la belleza de la noche estrellada, entrecerrando los ojos comienza a admirar la belleza de los sonidos, la belleza de los aromas. Todo le lleva a recordar lo que aprendió de lo que era vivir en la tierra. Sabe que cualquier contacto con otro ser le dañará poco a poco su piel. su sensibilidad es extrema. Cualquier palabra o mirada de otro, le herirán causándole cicatriz sobre cicatriz. Y sin embargo, sonríe con dulzura, pues comprende lo que sucede. ha permitido que la luz ingrese a su comprensión,a su corazón.
A su alrededor, solo hay ojos oscuros, que admiran su belleza, pero le envidian. Quisieran verle destruída. Ella lo sabe, pero no huye... se queda. Se queda. Esperando.
Las criaturas del pantano, no resisten más. se acercan aceleradamente, con furia, desbocadas, a maltratarla, a insultarla, a dañarla...como sea. ella les ve acercarse... nada teme. Permanece.
Ocurre lo inevitable. Le atacan, le hieren. Su delicada y blanca piel, empieza a cambiar, se empieza a herir. a formar llagas. llagas sobre llagas. el dolor es profundo e intenso. no se compara a nada. Apenas puede respirar.
Las criaturas bestiales, al verle flotando sin fuerzas sobre el agua, se retiran airosas, sonrientes de su triunfo. Se pierden entre las sombras de los matorrales.
Pasan las horas.
Un nuevo día amanece. Pareciera que nada hubiera ocurrido aquella noche, excepto..., por esas bellas hojas que cubren el pantano, que en algún momento fueron cuna de un ser esplendoroso. A su alrededor, se ven pequeños trocitos de semillas secas flotando. Pero no, no eran semillas, más bien eran todas partes de algo, como una fuente... como si algo hubiese nacido de su interior.
El primero en admirar su belleza, fue el sol. que acarició con ternura sus hermosos pétalos de color inigualable. Una flor de loto se encontraba ahí. Esplendorosa. Llegó para dejar huella, llegó para brindar belleza, donde todos creían que no existiría jamás. Llegó para enseñar. acerca del amor, acerca de la simpleza, acerca de la delicadeza y la fortaleza... de la valentía.
Las criaturas del pantano, encandiladas con su presencia, jamás se atrevieron a acercarse de nuevo. Siquiera a mirarle. La oscuridad no puede resistir a la luz.